Así te espero... Muda, callada... Entre las ruinas que sembraste en mi alma.
Te adentraste en mares tormentosos, oleaje alto; sin darte cuenta que yo estaba. Que estaba aquí para adorarte, para darte lo mejor que tengo. Ahora tú decides si la mar que tanto te sacude te devuelve a mi orilla, o te alejas para siempre de esta costa.
Beber la gota que cae de las hojas Envenenarme con las uvas de la noche Llévame... Te prometo gritar hasta que irrumpa la paz Estruendoso resplandor de rayo Una mujer que grita es una mujer viva Llévame... Dejaré que caiga mi pelo sobre mis ojos para que no tengas miedo de mi
Te buscaré en los mapas,
lentamente palpando las líneas divisorias,
sorteando montañas y estaciones,
descifrando el azul del mar y de los ríos,
lentamente acechando
un nombre que te diga y me alimente,
un resquicio de luz hecha palabra,
ciudad, pueblo, accidente, tal vez tierra.
Volviendo del revés la geografía,
te buscaré, por entre los dibujos
y los signos pintados, lentamente,
sin tregua, sin remedio,
lentamente en los atlas,
sin fe, sin esperanza.
Hay tanto que decir y de qué hablar
que las palabras no sirven del todo en el decir
faltan los ojos, la cercanía, lo que habla el cuerpo
las expresiones, los ademanes, los gestos
Falta todo aquello que habla en silencio
aquello que aunque se quiera ocultar
dice de más, sale a la luz
y está por demás intentar acallar.
Si me pongo a pensar
se llenan las emociones
la desnudes.
Supongo quela sequedad,
la inhóspita brisa quieta marchita
salva las tardes, cura las heridas
y nos sentimos solos
y nuestra mente vaga se excita
dejándote partir al ser
que massientes o te necesita
solo supongo que la noche llego
y no estas amando a escondidas
no traspasas el muro con su
cuerpo, ni te escondes
sonrojada,
arrepentida,
ni te limpias sus besos
de tu cuello con mesura vespertina
solo el amor
que no lucha
no merece
ver el alba
arremetida de soles
blancas sabanas calientes
y a la ves, tibias, mojadas con
los cuerposque se amaron
o lucharon en el clímax
cuando ladicha pasa
y se distrae ese amor de
faltas y excusas, de horas secas
y marchitas solo supongo
que tu amorrompe y lava,
las heridas después se sienta
a los tiempos.
Es bastante en el fuego, en silencios
de dos nadie.
Se extraña
nadie se replica
solo supongo que eres mi amada
y mi corazón por ti palpita.
Metas del mañana, infiernos de lluvia dulce, me enveneno con tus labios, acaricio tus silencios, creo besos que coleccionar bajo llave, guardo secretos para asustar al sol, caigo aunque vuele pues estoy viva, siento el corazón pues late y el daño lo ralentiza, soy marioneta del mar, niña sin alma, perdida bala, nube solitaria, abandonada botella con un mensaje en la orilla... En mi piel setatúa un te quiero, dibujo en tu cuerpo miles de recuerdos, olvido que ayer escribí con tinta negra un adiós, y cierro los ojos para mirarte y entender, que doy vueltas al mundo con solo quererte, y cierro los ojos y te miro, te abrazo y te hablo, como nunca más lo harán... soy tímidaloba y hambrienta luna, soy testigo de tu fracaso y de tu batalla, y tu guerra ganada llegara mañana, con una sonrisa y un quizás bordado en el rostro... las máscaras quedaron atrás, en el túnel del ayer, las ausencia se hicieron letales, se fundieron en ti, se forjaron y ahora son espadas de hierro, con las que luchar cada día para sobrevivir, en este caos caprichoso de vida... gris el cielo y la hoja seca en el suelo, paginas en blanco que algún día arrancaré, una flor marchita en eljardín me mira, grita pidiendo libertad, yo lloro
sabiéndome
culpable, de amar y ser amada, como siempre y como nunca, más allá de toda frontera que limite mi respirar...
Así estás todavía de pie bajo la lluvia, bajo la clara lluvia de una noche de invierno. De pie bajo la lluvia me llega tu sonrisa, de pie bajo la lluvia te encuentra mi recuerdo. Siempre he de recordarte de pie bajo la lluvia, con un polvo de estrellas muriendo en tus cabellos y tu voz que nacía del fondo de tus ojos y tus manos cansadas que se iban en el viento y aquel cielo de plomo y el rumor de los árboles y la hoja aquella que te cayó en el seno y el rocío nocturno dormido en tus pestañas y engarzando diamantes en tu vestido negro. Así estás todavía lejanamente cerca desde tu lejanía de sombra y de silencio. Mi corazón te llama de pie bajo la lluvia, de pie bajo la lluvia te acercas en el sueño. La vida es tan pequeña que cabe en una noche. Quizá fue que en la sombra me encontré con tu beso y por eso me envuelve, de pie bajo la lluvia, el sabor de tu boca y el olor de tu cuerpo. Si, me has dejado triste porque pienso que acaso ya no estarás conmigo cuando llueva de nuevo. Y no he de verte entonces de pie bajo la lluvia con las manos temblando de frío y de deseo. Pero aunque habrá otras noches cargadas de perfumes y otras mujeres, y otras, a lo largo del tiempo, siempre he de recordarte de pie bajo la lluvia, bajo la lluvia clara de una noche de invierno...
Entonces lo comprendí todo. Acababa de llegar al andén donde le esperaría, donde por fin le vería aparecer entre la multitud, una cara conocida entre desconocidos que haría despertar a mis mariposas interiores...
En esos minutos de espera, pensando, me di cuenta. Mis dudas, mis miedos, me atrapaban en la espiral que daba vueltas en mi cabeza. ¿Vendrá? ¿Esperará verme aparecer como yo lo espero, con estas mismas ganas?
En ese momento lo entendí. Para mí no era una simple espera en aquella estación compartida con gestos y miradas furtivas, con las risas y conversaciones de ese niño y el calor de su familia, que al igual que yo, esperaban a alguien, de esa compañía que se cernía alrededor de la soledad de mi asiento... "Cuando nos encontremos dejaré atrás esta soledad", me decía a mi misma.
Pero ¿realmente iba a ser así? Empecé a darme cuenta de que para él era posiblemente un mero trámite para llegar a convencerse de que sí quiere mi compañía, o de que no la quiere... Y mientras yo, segura de ansiarle a mi lado, como esperando su veredicto que me aceptase o rechazase... No, eso no me gusta.
Pero ¿cómo hacer que vea lo que siento, que me desee como yo a él?
Me siento, me vuelvo a poner en pie. Paseo de un lado a otro, miro mi reflejo en cualquier cristal... así es como él me verá dentro de un momento... Peino mi pelo, arreglo mi chaqueta, vuelvo a mirar mi reflejo... Sí, está igual que antes, no hay nada que hacer.
Por megafonía anuncian la llegada de su tren. Algo dentro de mí sufre un pellizco repentino al ver pasajeros bajando de los vagones. Ese es el andén. Espero en la lejanía a verle aparecer. No le encuentro con la mirada. Todas esas dudas me envuelven con mayor fuerza... ¿y si no ha venido? Los viajeros se encuentran con los abrazos de quienes les esperan. Sigo sin verle. Intento enmascarar la impaciencia, que empieza a asomarse en forma del movimiento nervioso de mis dedos, sin saber dónde posar mis manos.
Al fin, rodeado de un grupo de jóvenes que ríe con ganas, veo su figura. El vuelco esperado aparece en mi estómago...."ahora no me abandones, seguridad". Me sonríe a lo lejos. Le sonrío. Ya se acerca... Leo en su mirada... entonces vuelvo a comprenderlo todo, al igual que durante los anteriores 15 interminables minutos de la espera a su encuentro... Comprendo que no puedo hacer virar sus sentimientos a semejanza de los míos... Toma mis manos, sonríe...
Era taciturna y esquiva callada y profunda como un sol detrás de una herida, como un lazo roto, como luz empedernida colándose por una rejilla.
Era blanda de media estatura como una flor a la medida de un colibrí sin apremio como un racimo de vientres con piel de aprendiz y sabor de azucarado magma.
Era de pelo si; de velos entresacando visos de una recóndita miel.
Y ojos si... de un famélico color de dormir almibar y cobre, de un andar de siluetas de fémina uniforme.
Era... si era: un conjunto de adjetivos y verbos y aromas y labios sin pausas; de pronosticadas frases y encuentros superlativos. Y si era. Era como una frase íntima... Mía.
Nunca llegaste a conocerme
aunque seguimos una línea recta
y monótona durante veinte años.
Por esa razón sigo preguntándome
que demonios sentías
mientras aplastabas mi cabeza
con aquella lámpara estampada
que nunca te gustó.
Podría disculpar el anonimato
de tus sentimientos,
incluso hasta que prefirieses
gozar en solitario mientras
mi único consuelo era coser
los botones interminables
de tus camisas.
Podría olvidar el desprecio
que dolía más que tus golpes
y también la mirada cobarde,
hambrienta de perdón,
en la cama del hospital
donde tan generosamente
me reservaste habitación.
Pero lo que más me dolió
fue olvidarme de ser yo misma
en este fingimiento amargo,
atrapada por una cadena
de invisibilidad y mansedumbre.
Ámame en la libertad y te daré libertad,…porque quiero quererte sin la atadura impuesta por el que no sabe querer,…para que el sentimiento trascienda lo eterno,….y no solo seamos cuerpos mentidos,….para estar dentro de ti sin tener que poseernos,….quiero llegar mas allá del deseo,….hasta ese lugar donde el único deseo eres tu aunque no estés,…donde sobran las dudas,….y fallece el yo para que nazca el tu del nosotros,… quiero darte sin pedirte nada a cambio,…sin quitarte ni la posibilidad de compartirte,….he decidido que mi celda sea la sonrisa de tu alma,…y mi espera será que decidas encontrarme,….después de haberte encontrado,….si te hace daño tenerme seré feliz si me olvidas,..ámame en la libertad y te daré libertad,…porque quiero solamente aquello que necesites,…de alguna manera vivirás mientras yo viva,….de alguna manera moriré cuando hayas muerto,…. PD: Dios no me quiere y el Diablo me tiene miedo.
Todas las parcelas de mi vida tienen algo tuyoy eso en verdad no es nada extraordinariovos lo sabés tan objetivamente como yosin embargo hay algo que quisiera aclarartecuando digo todas las parcelasno me refiero sólo a esto de ahoraa esto de esperarte y aleluya encontrartey carajo perderte y volverte a encontrary ojalá nada másno me refiero sólo a que de pronto digasvoy a llorary yo con un discreto nudo en la gargantabueno lloráy que un lindo aguacero invisible nos amparey quizá por eso salga enseguida el solni me refiero sólo a que día tras díaaumente el stock de nuestras pequeñas y decisivas complicidadeso que yo pueda o creerme que puedoconvertir mis reveses en victoriaso me hagas el tierno regalode tu más reciente desesperaciónnola cosa es muchísimo más gravecuando digo todas las parcelas quiero decir que además de ese dulce cataclismotambién estás reescribiendo mi infanciaesa edad en que uno dice cosas adultas y solemnesy los solemnes adultos las celebrany vos en cambio sabés que eso no sirvequiero decir que estás rearmando mi adolescenciaese tiempo en que fui un viejo cargado de recelosy vos sabés en cambio extraer de ese páramomi germen de alegría y regarlo mirándoloquiero decir que estás sacudiendo mi juventudese cántaro que nadie tomó nunca en sus manosesa sombra que nadie arrimó a su sombray vos en cambio sabés estremecerlahasta que empiecen a caer las hojas secasy quede el armazón de mi verdad sin proezasquiero decir que estás abrazando mi madurezesta mezcla de estupor y experiencia este extraño confín de angustia y nieveesta bujía que ilumina la muerteeste precipicio de la pobre vidacomo ves es más gravemuchísimo más graveporque con estas o con otras palabrasquiero decir que no sos tan sólola querida muchacha que sossino también las espléndidaso cautelosas mujeres que quise o quieroporque gracias a vos he descubierto(dirás que ya era horay con razón)que el amor es una bahía linda y generosaque se ilumina y se oscurecesegún venga la vidauna bahía donde los barcosllegan y se vanllegan con pájaros y auguriosy se van con sirenas y nubarronesuna bahía linda y generosadonde los barcos llegany se vanpero vospor favorno te vayas.
Dedicado a una persona muy especial para mí... (Gracias Julio por tan maravillosas palabras)
Qué vanidad imaginar que puedo darte todo, el amor y la dicha, itinerarios, música, juguetes. Es cierto que es así: todo lo mío te lo doy, es cierto, pero todo lo mío no te basta como a mí no me basta que me des todo lo tuyo.
Por eso no seremos nunca la pareja perfecta, la tarjeta postal, si no somos capaces de aceptar que sólo en la aritmética el dos nace del uno más el uno.
Por ahí un papelito que solamente dice:
Siempre fuiste mi espejo, quiero decir que para verme tenía que mirarte.
Y este fragmento:
La lenta máquina del desamor los engranajes del reflujo los cuerpos que abandonan las almohadas las sábanas los besos
y de pie ante el espejo interrogándose cada uno a sí mismo ya no mirándose entre ellos ya no desnudos para el otro ya no te amo, mi amor.
Ilusiones…Sueños. A veces tan frágiles... Parecen como débiles cristales formando pirámides apenas equilibradas... Pero, de repente, una llamada y el susurro de tus palabras, que apenas me tocan, logra que todo se transforme y mi amor revive con más fuerza. Ya nada importa, sólo puedo pensar en tus labios... No duele... acaricia. Es la dulce sensación de estar tendida sobre pétalos de rosas. Un suave perfume llena mi mente entorpeciendo los sentidos. La frescura de estos días volando en los brazos del viento que me lleva a un lugar desconocido. Se siente cálido, se siente real... Una ternura realmente especial. No queda lugar para el desconcierto, el temor o la incertidumbre. No... hoy no duele el amor...
Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y nuestros ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.
Qué frenesí es, quererte! ¡Qué entusiasmo de olas altas, y qué desmayos de espuma van y vienen!
Un tropel de formas, hechas, deshechas, galopan desmelenadas.
Pero detrás de sus flancos está soñándose un sueño de otra forma más profunda de querer, que está allá abajo: de no ser ya movimiento, de acabar este vaivén, este ir y venir, de cielos a abismos, de hallar por fin la inmóvil flor sin otoño de un quererse quieto, quieto.
Más allá de ola y espuma el querer busca su fondo. Esta hondura donde el mar hizo la paz con su agua y están queriéndose ya sin signo, sin movimiento.
Amor tan sepultado en su ser, tan entregado, tan quieto, que nuestro querer en vida se sintiese seguro de no acabar cuando terminan los besos, las miradas, las señales.
Tan cierto de no morir, como está el gran amor de los muertos.
Amo cada hueso tuyo, cada gemido que susurra tu boca, amo tu vida desnuda de grises, arco iris y cuerpos, acuarelas en mis alas, pincel y delirio. Amo tu voluntad de pájaro y amo tu corazón de océano. Amo tus huellas en mí, tus pasos heridos de pecado. Perdóname...